Una experiencia nacida en los Núcleos Barriales conecta formación, empresas e instituciones para transformar un oficio en nuevas posibilidades laborales.
Todo empezó alrededor de una máquina de coser. Desde hace tiempo, mujeres de Bell Ville encuentran en el taller de costura de los Núcleos Barriales un lugar para aprender un oficio, incorporar técnicas y perfeccionar lo que ya saben. Las clases se desarrollan en el Centro Educativo Cultural Municipal y, hace cinco meses, ese aprendizaje encontró una nueva posibilidad. Lo que se practicaba dentro del taller comenzó a responder a una necesidad concreta de una empresa local.
Así nació “Cosiendo destinos”, una experiencia que reunió a la Municipalidad de Bell Ville, la Fundación para el Desarrollo Local (Fundelo) y la firma Ecolav. La idea fue sencilla. Conectar una política de formación que ya existía con el sector privado para que los conocimientos adquiridos pudieran convertirse en oportunidades de trabajo. El proyecto muestra el potencial que aparece cuando instituciones, empresas y comunidad encuentran un objetivo común.
La oportunidad llegó de la mano de Ecolav. La empresa buscaba reemplazar las bolsas de polietileno utilizadas para entregar ropa y blanquería por alternativas reciclables y lavables. La necesidad productiva encontró una respuesta en las mujeres que venían capacitándose en costura. Las bolsas comenzaron así a reunir varias historias en una misma pieza de tela. La de quienes aprendieron a confeccionarlas, la de una empresa que buscaba reducir el uso de plástico y la de un proyecto que intenta generar ingresos a partir de ese encuentro.
La experiencia también incorporó a la Fundación Nuestro Río, que recibe parte del resultado de la venta de las bolsas. Fundelo, por su parte, acompañó la articulación entre los distintos actores. Formación, trabajo, cuidado ambiental y compromiso social terminaron enlazados en una misma iniciativa, construida a partir de capacidades que ya estaban presentes en la comunidad.
Para María Rosa Cuello, una de las talleristas, la experiencia significa aprender nuevas técnicas y contar con la posibilidad de sumar un ingreso. Su recorrido ayuda a entender el sentido de “Cosiendo destinos”. Un taller que nació para enseñar puede convertirse también en un puente hacia el trabajo cuando encuentra del otro lado empresas e instituciones dispuestas a involucrarse.
Cinco meses después, el valor de la experiencia está justamente ahí. Los Núcleos Barriales aportaron la formación, Ecolav acercó una necesidad concreta y Fundelo ayudó a construir el vínculo. “Cosiendo destinos” demuestra que las oportunidades también pueden empezar de esta manera, con actores diferentes que se encuentran y descubren que aquello que cada uno puede aportar vale mucho más cuando se pone en común.
